De la sal que a mi boca arrastra el viento,
Vuelvo a tu claridad, vuelvo a esta suerte
Que me fue dada de olvidar la muerte
Sabiendo siempre que la vida es poca.
A ti regreso mar, cuerpo tendido,
A tu poder de paz y tempestad,
A tu clamor de dios encadenado,
De tierra femenina rodeado,
Cautivo de tu propia libertad.
A ti regreso mar, como quien sabe
De la lección que das sacar provecho.
Y antes de que la vida se me acabe,
De toda el agua que en tierra cabe,
En voluntada tornada, armado en pecho.
Saramago
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