Nazco en ciudades que no han nacido
pero en la noche otoñal de las ciudades árabes,
con el corazón roto, muero.
En Granada entierro mi amor
y digo:
“No hay más vencedor que el amor”.
Quemo mi poesía y muero.
Y sobre las aceras del destierro
resucito
para nacer en ciudades que no han nacido
y morir.
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(Del poemario: El jardín de Aisha, 1989).