lunes, 22 de diciembre de 2008
domingo, 2 de noviembre de 2008
Minotauro
¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?
El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
La casa de Asterión Jorge Luis Borges
miércoles, 1 de octubre de 2008
Los silencios del agua -Clea, Cuarteto de Alejandría, L. Durrell
martes, 16 de septiembre de 2008
lunes, 11 de agosto de 2008
martes, 8 de julio de 2008
Canción a las distancias
Éxtasis, una ola iniciadora
en unas playas de pesar.
Bienvenida, luz de las distancias,
no romperé el hielo que hay
entre nosotros, tus tristezas cálidas
se infiltran en mis pasos.
Bienvenidos, pasos que caminan de la mano en mis palabras.
ADONIS(Ali Ahmad Said)
martes, 3 de junio de 2008
Nacer en ciudades que no han nacido - Al Bayati
Nazco en ciudades que no han nacido
pero en la noche otoñal de las ciudades árabes,
con el corazón roto, muero.
En Granada entierro mi amor
y digo:
“No hay más vencedor que el amor”.
Quemo mi poesía y muero.
Y sobre las aceras del destierro
resucito
para nacer en ciudades que no han nacido
y morir.
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(Del poemario: El jardín de Aisha, 1989).
jueves, 1 de mayo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
domingo, 9 de marzo de 2008
Ser un hombre
Primo Levi, " Si esto es un hombre"
viernes, 8 de febrero de 2008
Sencilla felicidad
«Duerme, hijo mío, duerme...» musito en verano como en invierno, en mayo como en noviembre. Duerme, canto yo que no soy melodiosa y que no escucho jamás otra música que la rústica del ladrido de un perro, del tañido de una campana o de las ruedas de la carreta al hollar la arenilla. Sentada junto al fuego, canto mi canción igual que una vieja concha de mar que susurrara a orillas del océano. [...] Duerme, hijo mío, digo, duerme, mientras el agua hierve en la tetera y su aliento se hace más y más espeso brotando con un impulso poderoso. Así llena la vida mis venas repartiéndose por todo mi cuerpo. Así avanzo al impulso de la vida y, sin embargo, hay momentos en que podría gritar cuando abro las ventanas al alba o cuando las cierro al crepúsculo: ¡No más! ¡Estoy ahíta de esta sencilla felicidad!
Las olas
Virginia Woolf
(la acotación la leí en el blog "Una biblioteca heredada")
miércoles, 16 de enero de 2008
La ciudad
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
Kavafis
Que el dios abandonara a Antonio
pasar una comparsa invisible
con músicas maravillosas, con vocerío -
tu suerte que ya declina, tus obras
que fracasaron, los planes de tu vida
que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
di adiós a Alejandría que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue un
sueño, que se engañó tu oído:
no aceptes tales vanas esperanzas.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno,
acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción, mas no
con los ruegos y lamentos de los cobardes,
como último placer los sones,
los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso,
y dile adiós, a la Alejandría que pierdes.
Kavafis














