lunes, 22 de diciembre de 2008

domingo, 2 de noviembre de 2008

Minotauro

¿Cómo será mi redentor?, me pregunto.

¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.


La casa de Asterión Jorge Luis Borges

Minotauro

http://griegoantiguo.files.wordpress.com/2008/04/laberinto8-para-blog.jpg

“Laberinto” (Guión y dibujos: Jesús Gracia). Blanco y negro. 10 páginas.

Minotauro - Cortázar

miércoles, 1 de octubre de 2008

Los silencios del agua -Clea, Cuarteto de Alejandría, L. Durrell

Los silencios del agua transformaban todo lo humano en movimiento y, entonces, éramos como coloreadas proyecciones de ondinas pintadas sobre aquellas brillantes pantallas de roca y algas, repitiendo, imitando los ritmos del agua. Allí el pensamiento se desvanecía, se transformaba en alegría insondable, en movimiento. Veo la clara figura de Clea viajando como una estrella a través de aquel firmamento anochecido, con el pelo flotando en un ondulado ramaje de color. Y no solo allí, por supuesto: una ciudad se convierte en un mundo cuando se ama a uno de sus habitantes. Toda una nueva geografía de Alejandría había nacido a través de Clea, recreando sus antiguos significados, renovando atmósferas semiolvidadas, arrastrando el aluvión multicolor de una nueva historia, una nueva biografía. Recuerdos de viejos cafés a lo largo de la costa en los bronceados plenilunios, los toldos rayados flotando en la brisa marina de la medianoche. Cenas tardías, la luna rielando nuestras copas. A la sombra de un minarete o en alguna franja de arena a la luz trémula de una lámpara de parafina. O cogiendo brazadas de capullos primaverales en el cabo de las higueras: ciclámenes brillantes, deslumbrantes anémonas.

martes, 16 de septiembre de 2008

lunes, 11 de agosto de 2008

Rumbo a Itaca

Manuel Estop / Rumbo a Itaca

martes, 8 de julio de 2008

Canción a las distancias

Éxtasis, una ola iniciadora

en unas playas de pesar.

Bienvenida, luz de las distancias,

no romperé el hielo que hay

entre nosotros, tus tristezas cálidas

se infiltran en mis pasos.

Bienvenidos, pasos que caminan de la mano en mis palabras.

ADONIS(Ali Ahmad Said)


martes, 3 de junio de 2008

Nacer en ciudades que no han nacido - Al Bayati

Nazco en ciudades que no han nacido

pero en la noche otoñal de las ciudades árabes,

con el corazón roto, muero.

En Granada entierro mi amor

y digo:

“No hay más vencedor que el amor”.

Quemo mi poesía y muero.

Y sobre las aceras del destierro

resucito

para nacer en ciudades que no han nacido

y morir.

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(Del poemario: El jardín de Aisha, 1989).

jueves, 1 de mayo de 2008

jueves, 20 de marzo de 2008

domingo, 9 de marzo de 2008

Ser un hombre

Precisamente porque el Larger es una gran máquina para convertirnos en animales, nosotros no debemos convertirnos en animales; que aun en este sitio se puede sobrevivir, y por ello se debe querer sobrevivir para contarlo, para dar testimonio, y para vivir es importante esforzarse por salvar al menos el esqueleto, la armazón, la forma de civilización. Que somos esclavos sin ningún derecho, expuestos a cualquier ataque, abocados a una muerte segura, pero nos ha quedado una facultad y debemos defenderla con todo nuestro vigor, porque esta la última: la facultad de negar nuestro consentimiento.

Primo Levi, " Si esto es un hombre"

Votar en democracia


viernes, 8 de febrero de 2008

Sencilla felicidad

- Llega el verano, luego el invierno - dijo Susana-. Las estaciones pasan. La pera madura se hincha y cae del árbol. La hoja muerta reposa sobre su borde estrecho, pero el vapor ha oscurecido la ventana. Sentada junto al fuego, vigilo el hervor del agua en la tetera y, a través del vidrio de la ventana opacado por el vapor, percibo el peral del jardín.
«Duerme, hijo mío, duerme...» musito en verano como en invierno, en mayo como en noviembre. Duerme, canto yo que no soy melodiosa y que no escucho jamás otra música que la rústica del ladrido de un perro, del tañido de una campana o de las ruedas de la carreta al hollar la arenilla. Sentada junto al fuego, canto mi canción igual que una vieja concha de mar que susurrara a orillas del océano. [...] Duerme, hijo mío, digo, duerme, mientras el agua hierve en la tetera y su aliento se hace más y más espeso brotando con un impulso poderoso. Así llena la vida mis venas repartiéndose por todo mi cuerpo. Así avanzo al impulso de la vida y, sin embargo, hay momentos en que podría gritar cuando abro las ventanas al alba o cuando las cierro al crepúsculo: ¡No más! ¡Estoy ahíta de esta sencilla felicidad!
Las olas
Virginia Woolf
(la acotación la leí en el blog "Una biblioteca heredada")

miércoles, 16 de enero de 2008

La ciudad

Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.

Kavafis

Que el dios abandonara a Antonio

Cuando de repente, a medianoche, se escuche
pasar una comparsa invisible
con músicas maravillosas, con vocerío -
tu suerte que ya declina, tus obras
que fracasaron, los planes de tu vida
que resultaron todos ilusiones, no llores inútilmente.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
di adiós a Alejandría que se aleja.
Sobre todo no te engañes, no digas que fue un
sueño, que se engañó tu oído:
no aceptes tales vanas esperanzas.
Como preparado desde tiempo atrás, como valiente,
como te corresponde a ti que de tal ciudad fuiste digno,
acércate resueltamente a la ventana,
y escucha con emoción, mas no
con los ruegos y lamentos de los cobardes,
como último placer los sones,
los maravillosos instrumentos del cortejo misterioso,
y dile adiós, a la Alejandría que pierdes.

Kavafis

martes, 1 de enero de 2008