
Desde Entonces, cada vez que el partido vino malo, me quedé en Kamchatka y sobreviví. Y aunque al principio pensé que papá tenía un partido pendiente conmigo, después entendí que ya no. Me había dicho su secreto, y al hacerlo me convirtió en su aliado. Y cada vez que jugué él estaba conmigo, y cuando las cosas se pusieron feas aguantamos en Kamchatka y al final estuvo todo bien, porque Kamchatka era donde había que estar. Porque Kamchatka era el lugar donde resistir.
Kamchatka, Marcelo Figueras.
A mi padre
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