Los desafíos que cada uno intenta
no nacen de prever las capacidades,
sino de una decisión, que se toma
en lo incierto y, finalmente, se sigue
sin dudar, como una dirección única.
Los sentimientos que nos brotan solos
sobre el papel, son claros.
¿Pero tiene sentido
si no interean a alguien
a un segundo lector, que no somos nosotros?
Si miramos el mundo, nos tiran de la lengua
nubarrones de angustia,
marejadas de afanes contemporáneos
para los que aún no hay
un verso que copie lo vivo.
¿Puede lo que uno escribe
servir de alguna ayuda
en un tiempo de emergencia social?
Fulgencio Martinez, "Prueba de Sabor"
No hay comentarios:
Publicar un comentario