domingo, 28 de abril de 2013

Un mar lejano

Así que mientras leo la "Iliada" en voz alta para que ellos escuchen como suena en español, mi imaginación vuela hacia un mar lejano, el mismo mar que Homero cantó en sus epopeyas legendarias, y hacia una isla en la que la libertad caía en forma de hojas (o de estrellas, en las noches de verano) cuando yo tenía la edad que ellos tienen ahora. (...) porque la voz de Homero sigue siendo la misma del primer día, la misma desde la época en la que el lengendario ciego de Quíos compuso ese magnífico poema cuyas estrofas resuenan ahora en mi voz convocando a los fantasmas del pasado, esos que se fueron ya, y despertando en quienes me escuchan la misma emoción que yo siento. 

Julio LLamazares, Las lágrimas de San Lorenzo

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